La influencer de moda y tendencias Camino Villa, explica que la vida le dio una segunda oportunidad, al superar un problema de salud, y decidió explorar las posibilidades de Instagram como nueva plataforma de trabajo y para compartir sus intereses.
A sus 71 años, esta activa mujer que adora su profesión no se cierra ante las nuevas oportunidades y traslada toda su vitalidad y saber hacer a través de su cuenta @caminovilla a más de 170.000 seguidores.
–¿Cómo se inició en el mundo de las redes sociales y cuándo se dio cuenta del potencial que tenían para usted?
Esta es la historia de la superación de una enfermedad en el año 2016, cuando tuve que quedarme en casa y hacer reposo. He sido siempre muy activa y me encontré con que no sabía como llenar mis horas. Entonces, una sobrina mía me habló de las redes sociales e Instagram y, aunque al principio tenía muchas reservas porque no lo había utilizado nunca, me interesó su propuesta de darle un enfoque profesional, dada mi experiencia en el mundo de la moda y el arte. Lo probé y decidí quedarme 6 meses para ver si había una respuesta que me compensara el trabajo tan intenso que suponía llevar la cuenta porque al principio publicábamos tres posts al día y me gustaba darles contenido. Fue un esfuerzo, pero me compensó porque surgieron contactos de trabajo con empresas y me di cuenta del poder y el valor de estas publicaciones. De esto hace ya 6 años.
–Los medios suelen referirse a Camino Villa como una ‘Influencer’ de moda que triunfa en Instagram. Pero usted cuenta con una dilatada carrera profesional como empresaria y emprendedora. Instagram es solo un canal más para su negocio, un escaparte para su marca personal, o se ha convertido en su actividad principal?
Tiene un poco de todo ello porque es una herramienta potente para apoyar tu marca y tu mensaje, una ventana que te abre al mundo, a las novedades. Es decir, no te quedas solo en moda, arte, estilo de vida, viajes… sino que se van abriendo colaboraciones y contactos muy interesantes; y yo estoy abierta a nuevos retos.
–¿A qué atribuye su éxito en Instagram?
He reflexionado bastante sobre ello y para mi el éxito está en continuar. El éxito es que yo disfruto mucho con lo que hago, voy a mi ritmo, y consigo una coherencia en todo lo que publico. No he querido convertirme nunca en un anuncio, sino que soy auténtica. Porque el marketing digital tiene esa línea roja, de la que ahora se habla mucho, que es la publicidad encubierta. Yo, cuando apoyo una campaña es porque creo en ella, porque es algo que yo me pondría, a lo que encuentro una calidad, unos valores que comparto… Ser una persona honesta es esencial para fidelizar a tus seguidores y ganar su confianza con tu constancia y coherencia.
Por mi edad, madurez y situación, no soy una persona que está buscando la fama, ni salir en los medios. Yo estoy buscando perdurar, hacer un camino y dejar una huella de acuerdo con mi personalidad y con mi vida.
–La mayoría, cuando piensa en ‘Influencers’, imagina a millennials o jóvenes de la generación Z. ¿Cómo son sus seguidores, qué perfil y edad tienen?
Es curioso porque hay una gran parte de mis seguidores que son mujeres de mediana edad, de habla hispana, porque no utilizo el inglés, de momento. Pero, sorprendentemente, también tengo un público joven, de la edad de mis nietos (13 o 14 años) y me encanta la relación entre generaciones porque aprendemos y nos enriquecemos juntos.
Uno de mis lemas es la moda sin tendencia. Siempre he defendido que tienes que tener un armario emocional, de prendas de las que te enamoras y cuidas porque van contigo. Invertir en moda atemporal es un mensaje que va calando entre la gente joven y uno de mis sueños sería dejar esa huella. Aportar mi granito de arena a la moda sostenible, circular y heredable.
–Recientemente saltó la polémica por la filtración de un estudio interno de Meta (propietaria de Instagram y Facebook) en el que se admitía que Instagram era perjudicial para los jóvenes. Con su experiencia, imagino que no siente la presión de ir comprobando cada día si ha ganado o ha perdido 10 seguidores, ¿o sí?
Tengo más de 170.000 seguidores, pero es una cifra que se mueve. Al principio la subida fue muy rápida porque era una cuenta nueva y muy fashion. No era habitual encontrar una persona con mi perfil, aunque ahora es tendencia, en el sector de la moda. Pero, aunque la moda es mi trabajo, mi pasión, y mi vida, hay muchos otros intereses de los que quiero y me gusta hablar en mi cuenta de forma que no siento ninguna presión.
La gran ventaja de la edad es la serenidad que te aporta, porque ya te conoces muy bien y no sientes la necesidad de compararte con nadie. Puedes decir: este es mi camino, esta soy yo. Por experiencia vital sabemos que no le podemos gustar a todo el mundo, ni lo pretendemos. Unos seguidores llegan, otros se van…según el post puedes tener muchos likes, pero es una maravilla la herramienta de Instagram que permite ocultar los likes porque quita presión. Aunque en mi caso, no siento ninguna presión.

–Hoy la llamada ‘Silver generation’ configura un segmento de consumidores muy codiciado. ¿Cómo ha notado que ha crecido el interés de las marcas por las personas mayores?
No se pueden cerrar los ojos a la realidad. A partir de los 50 años hay una generación que se ve obligada a dejar su trabajo, o bien aspira a otro tipo de actividad profesional más vocacional. Son una generación que están en la plenitud de su vida, con toda la experiencia, sabiduría y conocimientos que han ido adquiriendo. Las marcas ya lo saben, y hay un movimiento muy potente para reivindicar y personalizar productos y servicios para esta generación.
Pienso que la vejez llega cuando pierdes la salud o te conviertes en dependiente, pero puedes tener 100 años y ser joven. Yo acabo de cumplir 71 años, y aunque esa es mi edad biológica, me siento como si tuviera 40. Por otro lado, tengo los regalos que te aporta el paso del tiempo como son la serenidad, el conocimiento, y la experiencia…que me hacen vivir de otra manera, pero absorbiendo cada minuto.
–Muchos mayores no se sienten representados hoy en día en los anuncios de las marcas, sean del sector que sean. ¿Es usted una prueba de que el mundo de la moda ha experimentado un cambio para no discriminar por razón de edad o aún hay edadismo en el sector?
No puedo ser tan optimista como me gustaría. Se sigue viendo una discriminación muy fuerte. Por ello, la Silver economy cuenta con tanto apoyo, porque es necesario que cambien los paradigmas y las limitaciones. Es una situación injusta y poco realista. La mayoría de las personas mayores no estamos pensando en retirarnos. Es necesaria una revisión desde la sociedad y desde las instituciones y, por supuesto, debemos visualizar esta problemática a través de los medios y las redes sociales, con nuestra proactividad en el día a día.
–En su opinión, a qué ‘Influencers’ seniors también vale la pena seguir, ya sean españoles o de otros países. ¿Tiene usted referentes?
No tengo referentes. De muy joven me gustaban Audrey Hepburn y Jacqueline Kennedy…pero esa edad pasó. Yo sigo cuentas que sean interesantes, inspiradoras, que me enseñen cosas… No renuncio al papel, pero la fuerza del digital es imparable, estas cuentas son las revistas del siglo XXI porque los mejores están en Instagram y te enseñan lo último en música, libros, viajes…
–El universo de las redes sociales se expande constantemente. Ahora las marcas se están fijando en Tik Tok, ¿usted no?
Las redes siempre van por delante de mí, pero no me quiero quedar atrás. Es cierto que hay ciertas cosas que las adaptas a tu propio estilo, pero quiero seguir disfrutando con ello. Me apasiona hacerlo bien y escribir (soy una periodista frustrada) me produce una gran satisfacción. Además, he descubierto que con los videos llego a mis seguidores, de forma que me voy adaptando a lo que surge.
–Le he escuchado decir que “cada 6-7 años eres una nueva persona”. Háblenos de sus siguientes retos y proyectos, de cómo se ve dentro de esos 6 años.
Lo primero es tener salud para seguir aportando, creando, disfrutando del viaje y comunicándolo. Estoy abierta a los retos porque tienen esa parte de aventura, y ahora he entrado en contacto con una agencia de modelos y puede que esté más presente en campañas de publicidad. Quiero quedarme en la partida hasta el último minuto.


