La inteligencia artificial (IA) es el conjunto de tecnologías que permiten a las máquinas pensar. En realidad, permiten simular procesos cognitivos de la especie humana como puede ser el aprendizaje o la resolución de problemas más complejos. En concreto, la IA permite que los sistemas tecnológicos perciban su entorno, se relacionen con él, resuelvan problemas y actúen con un fin específico. La máquina recibe datos (ya preparados o recopilados a través de sus propios sensores, por ejemplo, una cámara), los procesa y responde a ellos.
Algunas tecnologías con inteligencia existen desde hace más de 50 años, pero los avances en la potencia informática, la disponibilidad de enormes cantidades de datos y nuevos algoritmos han permitido que se den grandes avances de IA en los últimos años, hasta el punto de que hoy está embebida en todas las actividades cotidianas y rutinarias de nuestro día a día.
Estamos rodeados de dispositivos inteligentes, desde el móvil que usa herramientas de IA al automóvil, los asistentes virtuales, la plataforma de televisión… A nivel empresarial, hay sectores que se han transformado diametralmente con la IA, como la medicina. También ha sido fundamental en agricultura, ciberseguridad, energía… Hay múltiples casos de éxito.
La aparición del ChatGPT es lo que ha puesto este tema de máxima actualidad, porque lleva la inteligencia conversacional a una interacción entre la máquina y el ser humano a un nivel nunca visto antes. Este superchatbot desarrollado por la empresa OpenAI permite a la máquina entender cualquier pregunta o petición del ser humano en su lenguaje natural y genera una respuesta original, que no está programada, y que es el resultado de todo lo que ha ido aprendiendo a lo largo de los últimos años. Pasamos de una IA analítica a una IA generadora de contenidos con una mayor creatividad, lo cual no deja de tener un impacto en el paradigma social.
La realidad es que la IA permite incrementar la productividad y eficiencia en las empresas y va a suponer un ahorro de costes porque va a permitir optimizar procesos, identificar errores y automatizar tareas. Además, genera nuevas oportunidades de negocio, tomando decisiones más informadas. Estamos viendo la punta del iceberg de lo que puede llegar a ser.
En este proceso, el 61% de los europeos está a favor de la IA y de los robots, pero el 88% cree que necesitan un cuidado particular. Pero tenemos tiempo para reflexionar, como sociedad, sobre cuál va a ser el uso de esta tecnología y para actuar con responsabilidad y definir un código de conducta que garantice su uso ético y moral, que ponga al ser humano en el centro.

Ejemplos de inteligencia artificial en el día a día
–Compras por internet y publicidad: la IA se usa mucho para crear recomendaciones personalizadas para los consumidores, basadas, por ejemplo, en sus búsquedas y compras previas o en otros comportamientos digitales. También es muy importante en el comercio, para optimizar los productos, planear el inventario, procesos logísticos, etc.
-Búsquedas en la web: los motores de búsqueda aprenden de la gran cantidad de datos que proporcionan sus usuarios para ofrecer resultados de búsqueda relevantes.
-Asistentes personales digitales: los smartphones usan la IA para conseguir un resultado personalizado posible. El uso de los asistentes virtuales que responden a preguntas, dan recomendaciones y ayudan a organizar las rutinas de sus propietarios se ha generalizado.
-Casas, ciudades e infraestructuras inteligentes: los termostatos inteligentes aprenden de nuestro comportamiento para ahorrar energía, mientras que los desarrolladores de ciudades inteligentes esperan poder regular el tráfico para mejorar la conectividad y reducir los atascos.
-Vehículos: aunque los vehículos de conducción autónoma no están generalizados todavía, los coches utilizan ya funciones de seguridad impulsadas por IA.
-Ciberseguridad: los sistemas de inteligencia artificial pueden ayudar a reconocer y luchar contra los ciberataques y otras amenazas en internet basándose en los datos que reciben continuamente, reconociendo patrones e impidiendo los ataques.
-La inteligencia artificial para luchar contra la Covid-19: la IA se ha utilizado en las cámaras termográficas instaladas en los aeropuertos y en otros lugares. En medicina, puede ayudar a reconocer una infección de los pulmones a partir de una prueba llamada tomografía computarizada. También se ha utilizado para proporcionar datos para rastrear la propagación de la enfermedad.
-Comida y agricultura: en la UE, ya hay muchos granjeros que usan la IA para controlar el movimiento, la temperatura y el consumo de alimentos de sus ganados.


