En CLUB65, estamos emocionados de presentar una nueva iniciativa: el Sénior del Mes, una nueva sección en donde daremos voz a quienes son el verdadero corazón de CLUB65. Porque vuestras historias merecen ser contadas.
Y estrenamos sección Sénior del Mes este mes de febrero con el médico y docente, Antoni Mª Lluch Pérez, que ha dedicado más de cuarenta años a la clínica y a la universidad, combinando salud, formación y ética.
Una vida dedicada a las personas
Has sido médico y docente durante más de cuarenta años, combinando la clínica, la universidad y la gestión. Si tuvieras que resumir tu trayectoria en una frase, ¿cuál sería?
“La excelencia no es solo saber hacer, sino también saber escuchar, captar las inquietudes y las expectativas”
Me he dedicado a cuidar y formar personas, junto a equipos humanos comprometidos, tanto en la clínica como en la universidad, combinando salud, docencia, investigación y ética, con la convicción de que tan importantes son las habilidades clínicas como la relación humana. Solo así se construye la confianza necesaria para lograr el éxito del tratamiento.
¿Qué te ha dado —a nivel humano— toda una vida de contacto con pacientes y alumnos?
Con los años te das cuenta de que, más allá de la técnica —imprescindible y que con el tiempo se interioriza—, lo que realmente da sentido al día a día es el trato con las personas. Me llena la relación con los pacientes: la confianza mutua, la complicidad y el agradecimiento que se construyen con el tiempo.
En cuanto a los alumnos, hay pocos sentimientos comparables al de transmitir conocimiento y experiencia y ver cómo crecen. El retorno que recibes no tiene precio.
Redescubrir la edad
Al llegar a los sesenta sentiste que te encontrabas mejor de lo que “tocaba”. ¿Qué clic interno se produjo en ese momento?
Todo empezó el 20 de noviembre de 2016, cuando constaté —casi sin haberlo visto venir— que cumplía sesenta años. Me sentí como un maratoniano que no es consciente del esfuerzo acumulado hasta que descubre que le faltan pocos metros para llegar a la meta. En ese momento sentí que lo mejor podía estar por venir.
Me encontraba con salud, fuerza e ilusión para seguir desarrollando proyectos: algunos pendientes y otros completamente nuevos. Pero esta sensación no encajaba con el relato social que a menudo acompaña a esta edad: bajar el ritmo, dar un paso al lado y asumir una decadencia progresiva.
Ante este contraste, y como tengo formación científica, recurrí a estudios científicos, estadísticos y demográficos para comprobar si lo que yo sentía tenía fundamento o si realmente era solo una percepción.

Ahí entendí que no era solo una sensación individual: formamos parte de una generación singular, la que llamo Generación Silver. En muchos casos vivimos más años y con mejor salud que nuestros padres a la misma edad; hemos vivido una estabilidad social y económica poco habitual y, a menudo, aún podemos jubilarnos relativamente pronto. Si la vida fuera una serie, para muchos de nosotros se abre una nueva temporada, sin guion y con libertad para decidir el sentido que queremos darle.
¿Qué fue lo que más te sorprendió al investigar sobre el envejecimiento y qué te gustaría que más personas supieran?
Lo primero que me sorprendió fue constatar que envejecer y enfermar no son lo mismo. La edad cronológica avanza igual para todos, pero la edad biológica puede ser muy desigual: hay personas con muchos años y una gran autonomía y claridad mental, y otras que la pierden pronto. La investigación muestra que una parte importante de esta diferencia se explica por la gran influencia del estilo de vida en nuestros marcadores biológicos —fuerza muscular, capacidad cardiorrespiratoria, metabolismo, respuesta inmunitaria, densidad ósea, etc.—, así como por el sueño y el estrés sostenido, entre otros factores. La conclusión es clara: cuando mejoramos los hábitos, también mejoran estos marcadores.
Por eso, el mensaje que me gustaría transmitir es este: el paso del tiempo es inevitable, pero la calidad de vida se construye. Priorizar la actividad física (fuerza y resistencia) ayuda a preservar la autonomía; una alimentación coherente, cuidar el descanso y retar al cerebro con nuevas actividades protegen la salud; y mantener vínculos sociales y tener un propósito que ilusione da sentido y energía al día a día. En definitiva, las decisiones de hoy condicionan cómo viviremos los próximos años.
La etapa sénior, por dentro
Hoy sigues muy activo, combinando intereses personales y divulgación. ¿Qué no falta nunca en tu día a día para sentirte bien contigo mismo?
Para sentirme bien, lo primero que no puede faltar es compartir tiempo con la familia. A partir de ahí, necesito tres cosas: moverme, alimentar la mente y tener un propósito. Por la mañana combino actividad física —fuerza, cardio, piscina y yoga— porque me centra y me aporta energía. Casi cada día reservo unos minutos para la meditación, un hábito que practico desde que estudiaba Medicina y que me da paz.
Por la tarde reservo tiempo para los espacios creativos que siempre me han ilusionado y que me recuerdan que estoy vivo y no solo “ocupado”: la música, la escritura, la fotografía… Y, desde pequeño, me ha gustado trabajar con las manos; por eso también disfruto ocupándome del mantenimiento de todo lo que puedo.
Por último, necesito sentir que lo que hago —aunque sea pequeño— puede aportar valor. Aunque las redes sociales no son lo que más me atrae, las utilizo como altavoz para compartir reflexiones y recursos que puedan ayudar a vivir esta etapa con más criterio y más ilusión. Por eso dedico una parte de mi tiempo a escribir y divulgar en mi web, y ahora estoy inmerso en un nuevo libro sobre cómo convertir el tiempo en un aliado a partir de los 50.
¿Hay algún hábito sencillo que creas que marca una gran diferencia en esta etapa?
Más que un hábito concreto —muchos ya han quedado descritos—, creo que la gran diferencia radica en tomar conciencia de que dispones del tiempo que te has ganado y dedicarlo a lo que te motiva o tienes pendiente, sin un guion escrito y sin tener que demostrar nada a nadie. Y, sobre todo, en tener un propósito: no una meta concreta ni un sueño puntual, sino una brújula interior que dé coherencia a tus decisiones. Esta toma de conciencia, repetida cada día, es la que te permitirá dar a esta etapa el sentido que tú quieras.
Comunidad CLUB65
¿Cómo conociste CLUB65?
Lo conocí a través del RACC, del que soy socio desde hace 42 años. Me ha parecido una iniciativa muy oportuna porque da respuesta a un colectivo emergente: la Generación Silver. Cada vez hay más personas sénior activas, con ganas y capacidad de hacer cosas, que gestionan su agenda y su tiempo, conscientes de que importa más lo que harán a partir de ahora que lo que han hecho hasta aquí.
¿Por qué animarías a las personas a utilizar CLUB65?
Porque esta nueva temporada a menudo llega sin instrucciones. Los miembros de la Generación Silver queremos una longevidad activa y saludable y vivir el envejecimiento como un segundo tiempo lleno de oportunidades: aprendizaje continuo, actividades, cultura y bienestar físico y mental. En este contexto, creo que CLUB65 puede ser un buen compañero de viaje.
Un poco más de ti

