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Fernando Romay: “Con la edad hay que reinventarse, buscar y hacer cosas nuevas”

Fernando Romay es mucho más que el histórico pívot de 2,13 metros que marcó una época en el Real Madrid y la Selección Española. A sus 66 años, el medallista olímpico de Los Ángeles 84 ha cambiado las canchas por la defensa activa de los derechos de las personas mayores. El coruñés lidera hoy la lucha contra el edadismo, reivindicando el valor social de la experiencia, y una batalla legal por la justicia histórica de los deportistas de su generación. Hablamos con un referente que demuestra que cumplir años es, por encima de todo, una oportunidad.

-Estás involucrado en proyectos sociales, conferencias y colaboras en diversos medios. De toda tu agenda actual, ¿qué es lo que más te ilusiona?

Lo que más me ilusiona es todo aquello que me provoca ilusión. Suena un poco redundante; pero si me propones alguna cosa que me mueva por dentro, me haga chispitas o me provoque mariposas en el estómago…allá voy yo. No es tanto la magnitud del evento que me proponen como que me dé el flechazo.

-Recientemente has liderado la lucha por los años no cotizados de los deportistas de los 80 y 90. ¿Cómo se explica a la sociedad ese concepto del “amateur compensado” que os dejó en un vacío legal durante vuestros mejores años?

El problema es que, durante décadas, muchos de los que hoy consideramos leyendas del deporte español vivieron en un limbo legal que ahora les está pasando factura en su jubilación. Hasta bien entrados los años 80 y principios de los 90, para participar en los Juegos Olímpicos se exigía ser amateur. Como oficialmente no éramos profesionales —pese a entrenar ocho horas diarias y competir al máximo nivel—, no podíamos estar dados de alta en la Seguridad Social. En realidad, éramos profesionales para todo, y teníamos que cumplir a rajatabla con obligaciones como la tributación, pero se nos negaba el derecho a cotizar. Tampoco podíamos ser autónomos, al ser trabajadores por cuenta ajena. En definitiva: me parece una injusticia.

-Esta victoria normativa permitirá mejorar pensiones actuales y “rellenar” huecos en blanco. ¿Qué significa para ti ver que la administración por fin reconoce que vuestro esfuerzo?

En marzo de 2026, el Gobierno presentó una propuesta formal para permitir que los deportistas de élite de los años 80 y 90 puedan computar esos años de actividad como cotizados. El Consejo Superior de Deportes (CSD) y la Seguridad Social han establecido una mesa de trabajo para analizar caso por caso. Este tema conlleva una tramitación que es larga y pesada por lo que hay que seguir estando detrás de este dando la paliza, en el buen sentido. Siguiendo cada paso que se lleva a cabo.

-¿Qué le dirías a alguien de 50 años que siente que el mercado laboral le ha dado la espalda, recordando aquel momento en el que tú te viste “jubilado” del baloncesto y tuviste que empezar de cero?

La palabra es reinvención. Hay que reinventarse, buscar y hacer cosas nuevas. Debemos eliminar tópicos, prejuicios y paradigmas. No eres mayor con 50 años, simplemente eres una persona con experiencia, pero te queda mucho para llegar a la edad de ser mayor. Hay que ser humildes, porque la necesidad está por encima del grado, y saber volver a empezar.

-También es muy comprometido con la lucha contra el edadismo. ¿Cuál es el prejuicio sobre las personas mayores que más te molesta y cómo intentas romperlo en tu día a día?

Que nos vean como personas mayores. El sistema de pensiones se diseñó originalmente pensando en que la gente disfrutaría de la jubilación unos 10 años. Hoy en día, la media está por encima de los 20 años, lo que explica gran parte del debate actual sobre la sostenibilidad del sistema. No es que seamos más tiempo mayores, es que somos más tiempos hábiles. Podemos seguir aprovechando la experiencia de la gente mayor y para ello debemos crear un nuevo modelo. Indudablemente hay que hacer sitio para los jóvenes, pero si hay alguien que quiere seguir trabajando después de la edad legal para la jubilación, pues adelante porque el talento senior hay que aprovecharlo.

¿Qué habilidades o valores tienes hoy que te hubiera gustado tener a los 20 años en la cancha?

Cuando me jubilé a los treinta y tantos años yo ya no podía hacer lo mismo que a los 20, pero ahora tengo mucha más templanza, mucho más sosiego. Me resulta más fácil captar el mensaje de la gente y tengo menos urgencias. A esta edad todo tiene que ser para cuando tenga que ser, no para ya como cuando eres joven. Y a pesar de que te queda menos tiempo, lo vives con más tranquilidad.

-Si pudieras volver atrás y hablar con aquel Fernando, ¿de qué le advertirías sobre el “día después” del deporte profesional?

Que hay vida después, que no se estresase tanto. El ser humano es capaz de adaptarse. Y esta capacidad de adaptación es lo que más debemos trabajar porque el cambio constante es para todos, en el mundo actual.

-Como exdeportista de élite, ¿Cómo se aprende a disfrutar del ejercicio cuando los objetivos ya no son medallas, sino la salud?

El ejercicio es fundamental. Hay que cuidarse y quererse más. No solo por cómo eres sino por cómo estás. Necesitas tu tiempo para ejercitarte y también para ir al médico, porque debemos seguir estando bien y siendo una alegría para uno mismo y para los demás.

-Si tuvieras que definir tu “mejor jugada” en la vida ¿con cuál te quedarías?

Mi mejor jugada tiene nombre: Nacho, Cristina y Macarena, que son mis hijos. Tengo la suerte de tener unos hijos de los que aprendo mucho cada día y me dan mil vueltas.

Si es tu primera vez