La retención de líquidos es una afección común que afecta a muchas personas, y su prevalencia tiende a aumentar con la edad. Para las personas mayores, puede manifestarse como hinchazón en tobillos, piernas, manos o abdomen, causando incomodidad, pesadez y, en ocasiones, dolor. Si bien es fundamental consultar a un médico para descartar causas subyacentes serias, adoptar hábitos de vida saludables puede marcar una gran diferencia en la gestión y prevención de este problema. Aquí te presentamos una guía completa para ayudarte a combatir la retención de líquidos de forma efectiva.
Entendiendo la retención de líquidos
Antes de sumergirnos en las soluciones, es útil entender por qué ocurre la retención de líquidos. Básicamente, sucede cuando el cuerpo acumula un exceso de líquidos en los tejidos. Esto puede deberse a diversos factores como:
- Problemas circulatorios: La insuficiencia venosa, por ejemplo, dificulta el retorno de la sangre al corazón, lo que puede provocar acumulación de líquidos en las extremidades inferiores.
- Insuficiencia cardíaca: Cuando el corazón no bombea la sangre de manera eficiente, los líquidos pueden acumularse en los pulmones, las piernas y otras partes del cuerpo.
- Problemas renales o hepáticos: Estos órganos juegan un papel crucial en la regulación de los líquidos y electrolitos del cuerpo.
- Efectos secundarios de medicamentos: Algunos fármacos pueden tener la retención de líquidos como efecto secundario.
- Sedentarismo: La falta de movimiento dificulta el bombeo de líquidos de regreso al corazón.
- Dieta inadecuada: Un consumo excesivo de sodio o una ingesta insuficiente de ciertos nutrientes pueden contribuir al problema.
- Cambios hormonales: En las mujeres, los cambios hormonales pueden influir en la retención.
Antes de implementar cualquier cambio significativo en tu dieta o rutina, es imprescindible que consultes a tu médico. Él podrá realizar un diagnóstico preciso, identificar la causa de tu retención de líquidos y descartar afecciones subyacentes graves.

Los hábitos clave
-Hidratación adecuada: Beber suficiente agua: Puede parecer contradictorio, pero beber suficiente agua es uno de los pilares para combatir la retención de líquidos. Cuando el cuerpo no recibe suficiente líquido, tiende a “retener” el agua existente como mecanismo de defensa. Una buena hidratación ayuda a los riñones a funcionar correctamente, eliminando el exceso de sodio y toxinas. Apunta a 8 vasos de agua al día (aproximadamente 2 litros), a menos que tu médico te indique lo contrario por alguna condición específica. Infusiones de hierbas (como cola de caballo o diente de león, siempre con aprobación médica), caldos bajos en sodio o agua con rodajas de limón o pepino pueden ser alternativas refrescantes.
-Control del sodio (sal) en la dieta: El sodio es un mineral que desempeña un papel crucial en la regulación del equilibrio de líquidos en el cuerpo. Un consumo excesivo de sodio hace que el cuerpo retenga agua para diluirlo, lo que lleva a la hinchazón. Para disminuir la cantidad de sal que añades a tus comidas, prueba a usar especias, hierbas aromáticas, ajo, cebolla o limón para potenciar el sabor. Gran parte del sodio que consumimos proviene de alimentos procesados, de forma que debemos presta atención a las etiquetas de pan, embutidos, quesos curados, sopas, comidas preparadas, salsas y aperitivos para optar por versiones bajas en sodio.
-Dieta rica en potasio y magnesio: El potasio y el magnesio son electrolitos que trabajan en conjunto con el sodio para mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Un buen equilibrio de estos minerales puede ayudar a contrarrestar los efectos del sodio.
- Alimentos ricos en potasio: Plátanos, aguacates, espinacas, patatas, batatas, tomates, melón, naranjas y legumbres.
- Alimentos ricos en magnesio: Verduras de hoja verde, frutos secos (almendras, anacardos), semillas (chía, lino), legumbres, cereales integrales y chocolate negro (con moderación).
-Fomenta la actividad física regular: El movimiento es vital para estimular la circulación sanguínea y linfática, lo que ayuda a mover los líquidos acumulados de regreso al sistema circulatorio para su eliminación. El sedentarismo, por el contrario, favorece la acumulación. Incluso 30 minutos de caminata a paso moderado al día pueden hacer una gran diferencia, pero los ejercicios de bajo impacto como la natación, el ciclismo suave, el tai chi o yoga son excelentes opciones. Si pasas mucho tiempo sentado, levantarte y caminar cada hora, así como realizar movimientos suaves con los tobillos y las piernas mientras estás sentado marcarán la diferencia.
-Evita la ropa ajustada y el calor excesivo: La ropa muy ajustada, especialmente alrededor de la cintura, piernas o tobillos, puede dificultar la circulación y empeorar la retención; por ello elige prendas holgadas y cómodas que no restrinjan el flujo sanguíneo. Además, las altas temperaturas pueden dilatar los vasos sanguíneos y hacer que la retención empeore. Evita exposiciones prolongadas al sol, baños muy calientes o saunas si tiendes a retener líquidos.
-Descanso y elevación de extremidades: El descanso adecuado es fundamental para que el cuerpo se recupere y regule sus funciones. Si la hinchazón es un problema común, puedes colocar una almohada debajo de tus pies, y cuando estés sentado o tumbado, eleva tus piernas siempre que sea posible.
-Medias de compresión: Para casos de hinchazón persistente en las piernas, tu médico podría recomendar el uso de medias de compresión. Estas prendas ejercen una presión gradual sobre las piernas, lo que ayuda a mejorar el retorno venoso y prevenir la acumulación de líquidos. Es crucial que un profesional de la salud te indique el tipo de media y el nivel de compresión adecuado para ti.


