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Happy multi-generational family standing together outside a home, smiling and embracing.

Los sénior, pilar financiero de las familias: más de la mitad ayuda a los suyos

A medida que el coste de vida se encarece, especialmente en ámbitos como la vivienda, la alimentación o los suministros, los sénior se consolidan como un colchón financiero esencial para las familias. En momentos de especial presión sobre las economías domésticas, los mayores vuelven a dar estabilidad y se convierten en el asidero económico familiar.

Según el ‘VI Barómetro del Consumidor Sénior’, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre, el 52% de los españoles mayores de 55 años ha ayudado económicamente a algún miembro de su familia en el último año. Más concretamente, el 42% ha prestado apoyo económico a alguno de sus hijos, lo que confirma que la mayoría de los mayores de 55 años sigue actuando como un “colchón financiero esencial” en un momento de especial presión sobre las economías domésticas. Es decir, el respaldo se produce mayoritariamente en el núcleo familiar más cercano, de padres a hijos, pero las cifras confirman que también lo trasciende.

Junto a la ayuda a los hijos, un 9% ha afirmado haber apoyado a otros miembros de la familia, un 4% a personas cercanas que no pertenecen al círculo familiar y un 2% incluso a sus propios padres. Estos datos reflejan la amplitud de la solidaridad intergeneracional que caracteriza a los sénior españoles.

Los sénior de entre 60 y 69 años, los que más ayudan

Por franjas de edad, son los españoles de entre 60 y 69 años quienes con mayor intensidad asumen ese papel. Tanto entre los 60 y 64 años como entre los 65 y 69, el porcentaje de quienes han ayudado a alguien de su entorno asciende al 57%, por encima del 47% registrado entre los 55 y 59 años, y del 51% entre los mayores de 70. Más allá de los datos, este fenómeno refleja un cambio silencioso en el modelo familiar, donde los flujos de ayuda económica ya no se dirigen únicamente de padres a hijos en etapas tempranas, sino que se prolongan durante décadas. Se trata, por tanto, del tramo en el que coinciden una mayor capacidad de apoyo y una etapa vital en la que todavía persisten muchas responsabilidades familiares.

¿A quién ayudan?

Resulta significativo observar hacia dónde se dirige esa ayuda. El 71% de los apoyos económicos prestados por los sénior se concentra en personas menores de 40 años, precisamente en las etapas en las que suelen confluir la emancipación, la formación de un hogar o la crianza de los hijos. Pero también es llamativo que un nada desdeñable 32% dirigen sus ayudas a personas que ya están en el segmento entre 41 y 54 años.

Así, la fotografía que deja el estudio es clara: los mayores de 55 años están sosteniendo, sobre todo, a las generaciones más jóvenes y su ayuda, sostenida en el tiempo, pone de relieve una solidaridad intergeneracional que resulta esencial para la estabilidad de muchos hogares.

Este papel de los sénior como soporte económico no solo tiene un impacto directo en la estabilidad de las familias, sino que también contribuye al bienestar social. Además, este fenómeno pone de manifiesto la importancia de valorar y reconocer el esfuerzo de los sénior, quienes, tras décadas de trabajo y experiencia, siguen aportando a la sociedad no solo recursos económicos, sino también apoyo emocional y orientación.

Cabe tener en cuenta que en España, “prestar” o “regalar” dinero a los hijos de manera informal (transferencias recurrentes o importes altos para la vivienda) está regulado. Legalmente, un regalo es una donación y debe tributar por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Para evitar multas, muchas familias recurren a los préstamos a interés cero entre particulares, que se registran ante la delegación de Hacienda de su Comunidad Autónoma para que quede claro que el dinero se va a devolver y no es un regalo encubierto.

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