La alpinista y escaladora Sílvia Vidal lleva dos décadas escalando en solitario los picos más altos del mundo con la soledad como compañera y con un sentido puro de la aventura. Es la primera española en haber ganado el prestigioso Piolet d’Or y ahora miembro honorífico de la Sociedad Geográfica Española. Hablamos con ella sobre su filosofía de vida y cómo encara cada nuevo desafío.

– Has escalado paredes en Himalaya (India), Karakórum (Pakistán), Isla de Baffin (Canadá), Cordillera Blanca (Perú), Patagonia (Argentina y Chile), La Mano de Fátima (Mali), Turquía, Tailandia… ¿Qué es lo que te mueve a emprender cada proyecto?
Que sea un reto. Si te planteas un objetivo que cien por cien sabes que vas a poder lograr, no será tan motivante.
Y la naturaleza, el entorno, los paisajes, de los lugares donde voy. Que sean remotos y no encuentre demasiada gente.
– Por ejemplo, has escalado, en solitario, el Cerro Chileno Grande, en la Patagonia, cargando 150 kilos de material y comida para escalar una pared virgen de 1.200 metros con 33 días de permanencia en la vertical. ¿Qué sientes cuando estas allá arriba?
La cumbre son momentos breves que dependen de cada situación. En este caso de Chile, estaba anocheciendo y sentía preocupación por todas las maniobras complejas que quedaban por hacer. La pared es muy grande y bajar te puede llevar 3 o 4 días, más unas semanas más de desportear (cargar todo el equipo de vuelta andando por esos valles). La cumbre es cuando llegas a casa, semanas más tarde. Tardo semanas en asimilar y poner nombre a lo vivido.
– Y lo haces incomunicada; sin radio, ni teléfono, ni GPS … ¿Cómo vives el aislamiento?
Bien. Cuando el aislamiento es en momentos concretos (aunque sean un par de meses) y escogido.
– ¿Cuál es el estado mental y físico perfecto para llevar a cabo estas expediciones? ¿Cómo te preparas?
Cada expedición, persona y momento, es un mundo. Cuando te planteas una expedición y todos los preparativos y situaciones previas fluyen, entonces es el momento de ir.
El estado mental, apropiado o no, se irá creando en función de cómo vivas esa parte previa a marchar, de cómo encares o gestiones tus miedos, dudas y preocupaciones.
La forma física es muy importante, porque si vamos fuertes daremos un mayor respiro al cuerpo y a la mente.
– ¿Cuáles han sido para ti los mayores logos?
Cada expedición con su consiguiente regreso a casa. Siempre hay un antes y un después de cada una de estas vivencias. Todas requirieron de preparación y esfuerzo. Todas marcan. Cada una en su momento fue un reto.
– ¿Y los momentos más difíciles?
Hay muchos momentos difíciles, de forma puntual en cada expedición, pero a nivel genérico diría que la fase previa a marchar de expedición puede tener momentos de grandes dudas. Es cuando decides si te vas o no, otra vez. Sabes que habrá momentos difíciles (miedos, frío intenso, hambre, soledad, peligros de la escalada misma, de la meteorología, de la naturaleza…), y tomar la decisión de volver a vivir esos momentos no es fácil, por muchos buenos y alegres momentos que también sabes que habrá. Una vez tomada, esta será tu fortaleza; saber que ya pasaste esa toma de decisión realista y conscientemente, valorando pros y contras, y que por tanto tus ganas de ir son reales. Así, cuando haya una situación delicada, podrás recordar que estás ahí porque realmente quisiste venir y que, como todo, el momento concreto va a pasar.
– ¿Cómo gestionas el miedo?
Lo encaro. Voy a buscarlo, porque cuando te acercas a él, se hace pequeño. Es importante tener miedo cuando vas a realizar actividades de riesgo, porque te da referencias de hacia dónde tienes que ir. Vigilando no cruzar la sutil línea del pánico. Cuando entras en pánico, cesa el movimiento que te permite avanzar.
– Empezaste a escalar con 24 años. ¿Cómo descubriste tu pasión?
Estaba estudiando en el INEFC-Barcelona y surgió la posibilidad de participar en un Raid de deportes de aventura, con un equipo de la universidad. Una semana non-stop de BTT, orientación, deportes de río… y escalada, entre otros. Ese fue mi primer contacto con la escalada, pues yo venía del atletismo.
A partir de ahí, empecé a escalar.
– Al año ya habías dejado tu trabajo para dedicarte a conocer lugares y ahora también ofreces conferencias motivacionales y sobre escalda. ¿Qué temas tratas en estas conferencias?
En las conferencias motivacionales, hablo de los miedos, las incertidumbres, la toma de decisiones, la intuición… Siempre desde situaciones reales, vividas en esas expediciones. De cómo resolví momentos concretos, que, aunque son en entornos diferentes de los de las empresas, tienen ese denominador común, que hace que sea extrapolable a situaciones laborables y de nuestro día a día. Del potencial que tenemos para crear situaciones que a priori nos pueden parecer impensables, pues tendemos a limitarnos más que expandirnos.
En las de escalada, para clubes y festivales de montaña, explico una aventura-expedición concreta, desde lo vivencial.
– Eres la única persona española en obtener el mayor galardón del mundo en alpinismo, el Piolet de oro, y ahora has sido nombrada miembro honorífico de la Sociedad Geográfica Española. ¿Qué significan para ti estos reconocimientos?
Pues eso, un reconocimiento que agradezco, así como también siento gratitud por todo lo vivido en estas expediciones.
– ¿Cómo te planteas el futuro?
Ya se verá, ¿no?


